El talento del futuro: siempre en movimiento
Innovación24 de agosto de 2026·5 min de lectura

El talento del futuro: siempre en movimiento

Hay una frase que se me quedó grabada desde pequeña y que mi padre me ha repetido muchas veces: “Un día sin aprender algo nuevo es un día perdido”.

Durante años la he entendido como una filosofía de vida. Hoy, después de más de 10 años trabajando en desarrollo de talento, creo que también es una filosofía profesional.

Y quizá nunca haya sido tan necesaria como ahora.

Hablamos constantemente de Inteligencia Artificial, automatización, nuevos perfiles tecnológicos y de las profesiones que desaparecerán o aparecerán en los próximos años. Teniendo todo esto en cuenta, las empresas no paran de preguntarse qué puestos de trabajo serán imprescindibles dentro de unos años.

Yo, personalmente, creo que estamos haciendo la pregunta equivocada.

No me interesa tanto saber qué puesto será imprescindible dentro de cinco años, sino qué tipo de profesional será capaz de seguir aportando valor cuando todo a su alrededor esté en movimiento.

Porque está claro que las herramientas van a cambiar y que los puestos de trabajo también. Incluso algunas de las habilidades que hoy consideramos diferenciales dejarán de serlo. Por tanto, lo que marcará la diferencia será la capacidad de aprender, desaprender, adaptarse y pensar de forma crítica.

Pero también la capacidad de conectar.

Conectar conocimientos, disciplinas, datos y personas. Entender que las mejores ideas no siempre nacen de saber más que los demás, sino de ser capaces de mirar un problema desde perspectivas diferentes y encontrar conexiones que otros todavía no han visto.

Desde mi posición, tengo la certeza de que contratar a alguien únicamente por lo que sabe hoy puede ser una decisión demasiado limitada. Me interesa más saber si tiene curiosidad, si hace preguntas, si aprende de los demás, si es capaz de cambiar de opinión cuando aparecen nuevos datos y si sabe enfrentarse a algo que todavía no conoce.

Porque la inteligencia no consiste únicamente en tener respuestas. También consiste en saber qué preguntas hacer, qué información cuestionar y cómo utilizarla para tomar mejores decisiones.

En un mundo en el que tendremos cada vez más información y respuestas disponibles en segundos, la ventaja no estará necesariamente en quien encuentre más respuestas, sino en quien sea capaz de distinguir cuáles merecen la pena.

Saber utilizar una herramienta de IA será importante. Pero mucho más importante será saber qué preguntarle, qué cuestionar de su respuesta y qué decisión tomar después.

Y ahí aparece otro elemento que considero fundamental: el inconformismo.

No aceptar que las cosas tienen que hacerse siempre de la misma manera. Atreverse a cuestionar lo establecido, a proponer alternativas y a explorar nuevos caminos, pero siempre desde la responsabilidad y con un objetivo claro: generar impacto.

Por todo esto, creo que los profesionales más valiosos de los próximos 3-5 años serán perfiles híbridos: personas capaces de moverse entre mundos, de entender los datos y también a las personas, de trabajar con tecnología sin perder la capacidad de escuchar, conversar, convencer y empatizar.

Personas con conocimiento técnico, pero también con curiosidad por otras disciplinas. Personas capaces de integrar diferentes perspectivas y convertirlas en nuevas soluciones.

Porque aprender ya no puede ser algo separado del trabajo: aprender va a formar parte del propio trabajo.

Y, por suerte, nadie ha inventado todavía el botón de “ya me lo sé todo”. Si alguien te lo dice, “huye de ahí”. No es la persona adecuada.

Esta forma de entender el talento conecta profundamente con nuestra manera de entender Adissey: inteligencia para entender lo que ocurre; integración para conectar personas, disciplinas, datos, tecnología y negocio; inconformismo para cuestionar lo establecido; e impacto, porque todo lo anterior solo tiene sentido si conseguimos generar valor.

Y ahora aquí está, para mí, lo más importante. También tenemos un gran reto como empresa: crear el clima y el ecosistema adecuado para que cada persona pueda desarrollar su mejor versión.

Un entorno que facilite la curiosidad, el aprendizaje, la colaboración y el pensamiento crítico; que dé espacio para aportar, probar, equivocarse y cuestionar con responsabilidad.

Para mí, ahí está una de las grandes responsabilidades de People & Culture y de la propia compañía: crear las condiciones para que las personas puedan crecer, aportar y sentirse identificadas con la cultura de Adissey.

Porque cuando conseguimos que el desarrollo de cada profesional avance en la misma dirección que nuestros valores, el talento deja de ser solo individual y se convierte en una fuerza colectiva.

No sé qué profesiones serán imprescindibles en 2030 ni qué herramientas utilizaremos dentro de cinco años.

Pero sí sé con qué personas me gustaría trabajar: personas curiosas, que no den nada por sentado, capaces de cambiar de opinión, que sepan conectar perspectivas y que no tengan miedo de decir “no lo sé” para añadir después: “Pero voy a aprenderlo”.

Porque quizá ese sea el verdadero talento del futuro.

No quien más sabe, ni quien tiene más títulos, ni quien domina hoy la herramienta de moda.

Sino quien conserva la curiosidad suficiente para seguir aprendiendo mañana, la inteligencia para hacerse las preguntas adecuadas, el inconformismo para buscar nuevas respuestas y la capacidad de integrar todo ello para generar impacto.

Porque en un entorno que no deja de cambiar, seguir aprendiendo, conectando y avanzando puede ser la ventaja competitiva más humana que tengamos.

Siempre en movimiento. 

Pilar García

People & Culture Manager